Rafael Álvarez "El Brujo"  
 



Cada vez creo más que no existe la casualidad en esta vida. Sé que con este nombre a veces encubrimos algo que nosotros mismos sabemos que encierra un significado importante, pero extraño y nunca del todo descifrado. ¿Por qué razón yo acabé dedicándome al teatro si estudié Derecho y trabajé en tantas cosas diferentes antes de hacerlo? Dario Fo fue uno de los autores de mis primeros años; “Tenía dos pistolas de ojos blancos y negros” y “Aquí no pasa nadie” fueron obras en las que me formé como actor en aquellos primeros años. Esto es sin duda una “casualidad”, ya que viéndole actuar a él sólo en el escenario descubrí lo que yo mismo quería hacer en el teatro: autosuficiencia. Poder ser el actor y la obra al mismo tiempo. ¡Ser un juglar!. A él le oí utilizar esta palabra por primera vez con un significado especial y nuevo para mí.

Ahora el juglar de Europa se fascina con San Francisco de Asís, el juglar de Dios y como Oscar Wilde y tantos poetas benditos y malditos, se conmueve con la belleza y la magia de la película de Rosellini sobre él; se pone a investigar y escribe un monólogo fabuloso. Y a mí – juglar de España (al menos uno de ellos)- me toca representarlo por estos caminos que tan trillados tengo con los monólogos y textos clásicos.

Pero esto es diferente. Este texto es un regalo de la Providencia como diría el Poverello de Asís, porque la verdad, está lleno de belleza, de ingenuidad y de candor pero con el punto inteligente y ¿pícaro? que sobre su figura aporta la investigación de Dario Fo. En este momento una ráfaga de luz renacentista ilumina mi vida. Me encomiendo al Santo y también ¿cómo no? A Dario Fo. Los gallegos dicen “Dios es bueno y el diablo non es malo”.

También lo sabía el Santo que cuando le apalearon los diablos por dormir varios días en casa de un cardenal, dijo que aquéllos obraban por delegación del divino poder para impedir que él se acomodara y dejara el estrecho camino que se le había encomendado. Espero que algo de su fe en el poder redentor del AMOR y LA BELLEZA nos toque a nosotros y a ustedes, el respetable público. ¡Ya verán que impresionante es esto!

Rafael Álvarez