Rafael Álvarez "El Brujo"  
 



Mi paisano Zorrilla me llamó un buen día por teléfono desde el más allá -le saldría la conferencia por un pico, dada la larga distancia-, y me habló con voz de tumba, ya un poco deteriorada por los años:

-Alonso de Santos, ¿no te da vergüenza ser un escritor tan poco romántico, siendo de Valladolid?

¿Y eso qué tiene que ver?-, le dije yo.

Tú ya no lo recordarás, pero cuando salías del Instituto siempre te quedabas los días de verano un ratito al lado de mi estatua, y yo te cogí cariño. Entonces pensabas orgulloso que seguirías mi tradición, te harías romántico, y escribirías Don Juan Tenorio.

Esa obra ya está escrita D. José. La escribió usted copiando la de Tirso de Molina. ¿No se acuerda?

¡Cómo no me voy a acordar, sí me tocó verla representar después miles de veces en los homenajes que me hacían! ¡Una pesadilla!

Además, si quiere que le diga la verdad, a mí el personaje ese de Don Juan, a pesar de ser tan español, me parece un fanfarrón de mucho cuidado. A mí lo que más me gusta de su obra es el personaje de Ciuttí.

¿Ciutti? ¿El criado? Desde luego lo que ha cambiado España últimamente. Es el maldito realismo; y lo social, que os ha convertido a los escritores en monjas de la caridad.

Y me colgó el teléfono en exagerado desplante personal, como co-rresponde a un escritor airado, de chistera y perilla. No me dio tiempo a decirle que si me paraba de pequeño bajo su estatua en los días de mucho sol no era por admiración y respeto, sino para protegerme unos minutos con su sombra.

Le conté esta pequeña historia de Zorrilla y su sombra a mi querido amigo, socio y gran actor Rafael Álvarez "El Brujo", y decidimos hacer juntos un espectáculo. Están ustedes a punto de ver el resultado, cuando se levante el telón, Rafael Álvarez salga a escena y la magia de su interpretación inunde sus vidas.

Que ustedes lo disfruten.


José Luis Alonso de Santos