Rafael Álvarez "El Brujo"  
 



El Arcipreste de Talavera era capellán del rey Don Juan II de Castilla. Nació en el mismo año que el Marqués de Santillana, debió de pertenecer a familia distinguida, pues a los diecisiete años se enchufó en la Capilla de los Reyes Viejos de la Catedral de Toledo, ciudad de la que se le considera oriundo. O sea, otra vez Toledo y otra vez un pícaro.

Su vida es oscura y sus avatares confusos. Ascensos y descensos motivados por turbios sucesos (enemistades con sus colegas o deficiente cumplimiento de sus deberes). Está claro: un pícaro clerical. Así es que debe ser mi Karma. Después de haber hecho El Lazarillo de Tormes, durante tantos años, me enfrento al Arcipreste, será por algo.

Me ha venido a las manos este texto y es tan desaforado y excesivo que no puedo tomarlo más que como una broma grotesca y barroca. Porque ¿Qué sentido tiene en el año 2000 una diatriba como esta?. No lo sé. Solo sé que me divierte verme en el púlpito vestido con sotana sermoneando a los espectadores. El sermón es de por sí teatro. El sentimiento de culpa es el mejor vínculo entre el espectador y el espectáculo. Ahí no se escapa nadie. ¡Todos culpables!. Este Arcipreste debe ser el mismo que se beneficiaba a la esposa del pregonero toledano (Lazarillo) y como ha estado tanto tiempo pregonando “el suceso” por todas partes ahora quiere tomarse la revancha. No hay duda. Por eso, de puertas afuera, es un retrógrado y misógino, pero en el fondo un pecador hipócrita, contumaz fornicador, el que más de todos, asustando a los fieles con el fuego del infierno como un santo inquisidor. ¡Pero se te ve el plumero Arcipreste!. Odias a las mujeres y las deseas más que un sátiro. Ignoras que entramos en el feliz milenio del matriarcado y los teólogos de la era ya dicen que Dios es mujer. ¿Qué significa todo esto? No lo sé. El Apocalipsis me coge con sotana fustigando con el fuego de la palabra y lidiando con otro pícaro. Antes Lazarillo ahora Arcipreste, y lo peor es que algo tendré que responder cuando me pregunten por milésima vez. ¿Por qué este tipo de personajes?.



Rafael Álvarez
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