Rafael Álvarez "El Brujo"  
 



“En lucha consigo mismo..” Este era el título de una de las críticas que me hicieron por mi trabajo en esta obra de Patrick Süskind que representé en el Teatro Borrás de Barcelona hace ahora cinco años. El título se refería más a mí mismo, al actor y no tanto al personaje... Tuve que reconocer que, por alguna razón, en este caso el crítico adivinó algo del proceso que significó para mí este trabajo (Quizás fue porque antes del estreno me hizo una entrevista en su periódico y me sinceré con él...) (¡sin ánimo de quitarle méritos!)

Y es cierto que hubo pelea. Me rompí los ligamentos de la rodilla derecha, me operaron en Canarias y seguí ensayando. Lloré, me desesperé, me aplaqué y me volví a desesperar cientos de veces. Estuve tentado de tirar muy lejos el arco del violonchelo y pisotear el instrumento. Creo que esto era exactamente lo que le pasaba al propio personaje ¡maravillosa coincidencia! Sentía hacia su instrumento y hacia su propio destino la misma animadversión (¡y atracción!) que yo sentía hacia él.

Lo representé hace cinco años inmerso en ciertas dudas y contradicciones de mi propia vida que me vinieron de perlas para comprender intuitivamente lo que le pasaba, pero que, por otro lado, resultaron de una gran dificultad a la hora de tomar la adecuada distancia para representarlo.

Ahora hay bastante tiempo de por medio. Debemos volver a vernos porque creo que hay algo no resuelto entre ambos y siento la necesidad de intentarlo. Él sigue ahí diciendo que va a gritar en medio del concierto: “¡Saraaaa!” y que va a “dar la nota” el día del estreno con las personalidades invitadas ahí delante...y demás...

Yo, por mi parte, creo que estoy más feliz y más sereno; pero le necesito como a un testigo que testifique que realmente esto es así. También a ustedes.

¿Qué pasará cuando nos encontremos en esa burbuja iluminada oyendo a Wagner, Brahms y a Mozart? Ya veremos...

Por si acaso vengan tosidos, a él le sienta fatal que no haya silencio una vez que empieza a sonar la orquesta. Y los móviles...¡desconecten los móviles!

Gracias. ¡Arriba el telón!

Rafael Álvarez